Ministerio de Minas no puede dilatar más la decisión de reducir los precios del gas en la Región Caribe

Ante la demora de la CREG en atender la solicitud de la Región Caribe para que los precios del gas en esta zona del país estén alineados con la tendencia a la baja que se registra actualmente en los mercados internacionales, el Comité Intergremial del Atlántico se permite pedirle al Ministerio de Minas y por su conducto al Gobierno Nacional:

1. Ponerle freno al manejo que la CREG ha hecho de la fórmula mediante la cual se fijan los precios del gas en boca de pozo para los contratos de largo plazo, favoreciendo a los principales productores en la Región Caribe colombiana, Ecopetrol y Chevron; y generando un alto impacto negativo en los costos de producción de las empresas y en las tarifas que pagan los usuarios residenciales de esta sección del país.

2. Tomar de inmediato las decisiones de carácter político que correspondan para que dentro de dicha fórmula se le dé suficiente peso al WTI y se lleve a cero el peso del componente de la Resolución 089 de 2013 de la CREG. De esa manera no solo se reducirían los precios del gas en la Región Caribe, siguiendo la tendencia a la baja que se registra en los mercados internacionales, sino que además los productores no podrían manipular el índice final ni ejercer una posición dominante.

El Comité Intergremial del Atlántico rechaza respetuosamente las siguientes aseveraciones del Ministro de Minas, Tomás González:

i. "El mercado de la Costa Caribe ha generado precios altos causados por la escasez de gas en la Región". No es correcto. El que no haya abundancia en la oferta de gas en la Región Caribe obedece a las decisiones de carácter político tomadas por el Gobierno Nacional de:
a) Exportar gas a Venezuela durante los últimos 8 años, gas que solo retornaría al país a partir de 2016. Es necesario que se defina cuándo comenzaríamos a recibir ese gas venezolano.
b) Obligar a las térmicas a pagar precios altos por el gas con el fin de garantizarse el suministro necesario para generar la energía que el país requiere para darle seguridad y confiabilidad al sistema eléctrico nacional. Dicha obligación debe cesar porque no hay justificación para que las térmicas paguen precios más altos por el gas que compran para atender una necesidad nacional, cuando los mismos tendrían que ser competitivos.
c) Mantener el suministro de gas de la Guajira al interior del país. Dicho suministro debe suspenderse en razón de la menor disponibilidad de gas en la Costa Caribe.

ii. "Los precios para el mercado industrial en el interior son iguales a los precios de la Costa Caribe en puerta de ciudad". No es correcto. El precio del gas en dólares por MBTU para los usuarios industriales en puerta de ciudad en Barranquilla alcanza los 5.3. De ellos 4.5 corresponden al suministro y 0.80 al transporte. En Bogotá es de 4.0, con 2.6 por suministro y 1.4 por transporte.

Inexplicablemente, el productor regional le aplica a Barranquilla un costo de suministro más alto que el de Bogotá, y se apropia, sin justificación, de la eficiencia del sistema de transporte de la Región Caribe, derivada de su antigüedad y desarrollo y de la concentración industrial en esta zona del país.

iii. "La fórmula establecida en la Circular 113 de 2015 es beneficiosa para la Costa Caribe porque el precio del gas aumentará máximo la inflación". No es correcto por las siguientes dos razones:
a) Al anular la variable WTI, que impulsaba una disminución en los precios, y condicionar la indexación a la metodología de los contratos de corto plazo, adicionando como techo el IPC y como piso el IPP de Estados Unidos, el valor del gas en la Región Caribe nunca disminuirá. De hecho los precios siempre aumentarán por lo menos el IPP de Estados Unidos, sin importar lo que suceda en el mercado internacional.
b) El techo que se ha condicionado para la indexación de los precios de los contratos de gas a largo plazo aplica para la tarifa dolarizada. Por ello, la tarifa final del usuario, expresada en COP/m3, subirá el equivalente a la inflación afectada por la devaluación del peso colombiano ante el dólar, la misma que está hoy en un 54%. Es claro que este factor escapa al poder de decisión del Ministro de Minas. Pero sí fue con su poder o con su complacencia que se eliminó el WTI de la fórmula de indexación y se impuso un incremento absoluto al precio de los contratos de largo plazo. Con ese mismo poder, bien podría el Ministro Tomás González, darle suficiente peso al WTI y llevar a cero el peso del componente de la Resolución 089 de 2013 de la CREG para reducir los precios del gas en la Región Caribe, y evitar que los principales productores regionales sigan incidiendo en el índice final de los mismos.

iv. "La decisión recogida en la Circular 113 de 2015 también es una señal para que se puedan seguir haciendo inversiones y se pueda seguir sacando el gas y llevándolo a la gente que lo necesita". No es correcto. Para las compañías que buscan petróleo y gas en los 25 bloques que serán explorados en el Caribe colombiano, el mercado nacional es absolutamente marginal, porque su interés se centra únicamente en el mercado mundial. Y además, Chevron, uno de los dos productores de gas de los yacimientos actuales de la Guajira, no participa en ninguno de dichos bloques de exploración.

Más allá de las explicaciones técnicas que han pretendido dar el Ministro de Minas Tomás González y los comisionados de la CREG, lo cierto es que la Región Caribe no acepta que mientras en el mundo bajan los precios del gas, en nuestro territorio suban, contrariando todo sentido común. Y tampoco aceptamos los perversos efectos que ha tenido en el mercado del gas de la Costa, el desarrollo regulatorio de la nociva resolución 089 de 2013, que no en vano ha tenido que ser objeto de 15 correcciones y de 7 circulares. Un instrumento tan anti-técnico como dicha resolución, no puede mantenerse para destruir la productividad de la Región Caribe.

Ya los empresarios y los usuarios residenciales están siendo afectados por el alza en las tarifas de energía eléctrica que alcanza el 20% en lo que va corrido del 2015, por lo que no es aceptable que ahora el Ministro de Minas como representante del Gobierno Nacional, propicie que se le sume a ello un incremento en los precios del gas, insumos ambos básicos para el sector productivo de esta zona del país.